Grégoire,
El autor de la canción "Toi+Moi" y la modelo española
Inés Sastre pasan mucho tiempo juntos.
Inés Sastre, y Grégoire pasan mucho tiempo juntos. Es
el comienzo de una larga historia? (Fotos: AFP / dr)
Grégoire, que celebraba su 30 aniversario
3 de abril, e Inés Sastre, madre con 35 años estás saliendo
más.
Una fuerte complicidad parece que les une, de acuerdo con las fotos
publicadas por una revista francesa.
Inés Sastre ya le ha presentado a su hijo de 2 años y
medio, Diego, que tuvo con su ex marido, Alexandro Corrias. Los tres
pasaron un tiempo en la capital francesa. ¿Es este el
comienzo de una larga historia de amor?
Mientras tanto, Grégoire, primer artista producido por Internet,
trabaja en su gira, que comenzará el 15 de abril y pasará por Ginebra
el 4 de junio
Muchos fueron los rostros conocidos que no dudaron en acompañar al
diseñador italiano en la apertura de su nueva tienda en París.
Y es que la ocasión merecía la pena. Por la parisina Rue du Faubourg
Saint-Honoré se pasaron, entre otros, Milla
Jovovich , Jade Jagger, Clotilde Courau, Ines
de la Fressange , Diane Kruger, Adriana
Lima , o la española Inés
Sastre , que no quiso perderse la fiesta y posó ante los fotógrafos
acompañando a Cavalli .
Un año más, y tras deslumbrar con sus propuestas en la pasarela
de Milán, el maestro de la costura italiano, Roberto
Cavalli , ha celebrado una gran fiesta por todo lo alto en París,
con motivo de la apertura de una de sus exclusivas boutiques . Por
una noche, y dejando olvidada en un cajón la crisis económica
que asola a las grandes firmas de moda, todo el glamour parisino
se concentró en el corazón de la ciudad de la luz, a golpe de celebrities , paparazzi y
alfombra roja. Entre los rostros más buscados por los fotógrafos,
la actriz Diane Kruger , la top Adriana
Lima , o la modelo española Inés
Sastre , quien una vez más recurrió al chic francés
para deslumbrar con su discreta presencia y la luz propia que le caracteriza.
La vallisoletana, que posó junto al diseñador bajo la radiante
cúpula dorada de la nueva tienda, instalada en la rue Sant-Honoré,
escogió para la ocasión un elegante minivestido en color gris,
con bajo y escote asimétricos, e incrustaciones de tachuelas metálicas
en forma de arandelas, que combinó con unos peep-toes de
color tostado y un bolso de mano de piel de cocodrilo.
Otro de los ‘rostros Cavalli' que se dejó ver por la fiesta de inauguración
del nuevo templo del italiano fue la actriz Milla
Jovovich , quien hace unos días presentaba en Milán el nuevo spot que
ha rodado para anunciar la exclusiva tarjeta de crédito diseñada
por el modisto. La Visa Cavalli estará completamente estampada con un
espectacular print de piel de serpiente en color azul, y las siglas
de la firma en color oro.
Un verdadero icono de la moda: Inés encamina su carrera como actriz pero también como modelo! Una mujer muy auténtica y sensual, que Zapa ha elegido para encarnar la imagen de la marca ... Y se logró, es simplemente divina!
Por la noche como durante el día, la colección P / E 2009 de la casa dedicada a las mujeres que trabajan desde 1972, sigue siendo un placer para Inés y el nuestro por supuesto ...
Inés
Sastre, de compras en una lencería de lujo de la Avenue Montaigne
| J.
P. QUIÑONERO J. P. QUIÑONERO | PARÍS
A primera hora de una tarde soleada y fría, Inés
Sastre hace sus compras de ropa interior femenina en una famosa tienda de lencería
de lujo de la Avenue Montaigne, frente al último domicilio de Marlene
Dietrich. Sin maquillar, entre rodaje y rodaje, Inés luce una sonrisa
deslumbrante, sin abrigo, despeinada por el viento, a todas luces feliz, a caballo
entre Madrid, Londres y París, donde la llevan y la traen la publicidad,
el trabajo, las sesiones de estudio fotográfico, encadenada a su imagen,
indisociable de las metamorfosis del lujo de nuestro tiempo.
En París,
de paso, Inés Sastre recala en la Avenue Montaigne, donde se encuentran
las grandes marcas del lujo que ella ha encarnado, encarna o encarnará,
deteniéndose aquí o allá, de compras, cediendo a las menudas
tentaciones femeninas de un perfume embriagador, un abrigo con cuello de piel
de nutria, o, en este caso, la lencería y sofisticada ropa interior
de una mujer de nuestro tiempo, sensible y deportiva.
Una ventaja de casi 600 votos es lo que la guapísima modelo Inés Sastre le ha sacado a la actual pareja de David Bisbal, Elena Tablada, a la hora de medir su estilo como invitadas a un enlace. La vallisoletana, cuyos pasos personales y profesionales le han llevado a residir en Londres en la actualidad, ha sido la más votada por las lectoras de hola.com con un total de 4.853 votos sobre la segunda clasificada, Elena Tablada, quien obtuvo 4.291. La Princesa de Asturias y la top model Heidi Klum ocuparon la tercera y cuarta posición respectivamente, con 2.545 y 814 votos respectivamente.
Una mención sin duda merecida para la actriz española, quien ya ha sorprendido en numerosas ocasiones con sus looks a la hora de acudir a una boda. Uno de los más llamativos es el del enlace entre Ana Aznar y Alejandro Agag, que acaparó la mayor parte de los flashes de los periodistas gracias al espectacular vestido de gasa semitransparente en color champán y corte a la rodilla. El escote en uve, combinado con la manga corta, enmarcaba los hombros haciendo resaltar el rostro de la modelo, gracias a cientos de diminutas incrustaciones de strass y bordados en forma de flor. Como complemento, una elegante pashmina del mismo tono. Impecable.
Toca el oboe, toma Cola-Cao y cursa una especialización de Magisterio.
El jueves cumplió 24 años y es la nueva Miss Gipuzkoa. Aunque escapa
de la norma...
MITXEL EZQUIAGA
- Las entrevistas con misses suelen ser tan aburridas como las de futbolistas. ¿Intentamos
cambiar?
- ¡Encantada! Pero no me gustan las generalizaciones: habrá misses
y futbolistas aburridos, pero también divertidos. He aprendido que cada
persona es un mundo.
- Tengo complejo de Anson: ¡Llevo años entrevistando a misses!
- Yo aún no me identifico con lo de «miss». He trabajado
muchos años de modelo pero me veo como una chica normal que estudia.
- Sí, pero al entrar aquí, en la cafetería del María
Cristina, todo el mundo se ha vuelto a su paso.
- Será porque soy alta. Pero muy tímida.Y a alguno quizás
le suena mi cara de los anuncios de Eroski. ¡He posado en muchos catálogos!
- El camarero se ha sorprendido cuando le ha pedido un Cola-Cao.
- ¡Es que no me gusta el café! Y el Cola-Cao da energía
en días tan agitados como los que vivo.
- Doy fe de que usted es espectular por fuera. ¿Y por dentro?
- Me identifico mucho con el personaje de Amélie, aquella película
francesa. Soy alegre, un poco ingenua y, en el fondo, algo malvadilla. Como
casi todos...
- Cuénteme su historia.
- Nací en Egia y estudié. Nadie de mi familia tenía vínculos
con la moda... salvo un primo mío que colaboraba con la agencia First
Models y, cuando yo tenía 15 años, me animó a presentarme
ahí.
- Con su físico tenía madera...
- Sí, pero a esa edad yo estaba acomplejada: era alta, delgada....
- Como modelo le fue bien.
- Hice un curso de modelo, empecé a trabajar... Cuando cumplí 18
años me surgió la posibilidad de colaborar con otra agencia que
me quería llevar a París y Europa.
- ¿Y qué pasó?
- Mis padres pusieron el grito en el cielo. Pero todos vimos que era una oportunidad.
Me fuí a París con los aitas los primeros días, hasta
ubicarme bien, y pasé dos años viajando por Europa como modelo.
- ¡Menuda experiencia!
- Sí, pero era demasiado joven: no le saqué el provecho que le
habría sacado ahora. Y viví momentos de mucha soledad. Así que
a los veinte años volví a casa, recuperé mis estudios
y seguí haciendo trabajos esporádicos de publicidad.
- ¿Qué estudios?
- Hice Educación Social y ahora estudio en Eskoriatza un grado de magisterio
auditivo y de lenguaje, algo que puede servirme para dar clases relacionadas
con la logopedia. Me gustan los niños.
- ¿Por qué se presentó a Miss Gipuzkoa?
- Era la última oportunidad. Nunca me interesó el mundo de la
belleza pero quise probar. Y me encontré con la banda de ganadora.
- Ahora, a por Miss Euskadi. Y luego, a por Miss España.
- Soy muy amiga de Natalia Zabala, que fue Miss Gipuzkoa y Miss España,
y hemos hablado del cambio que supone esta vida. Hay que tener la cabeza bien
puesta para aguantarlo. Natalia era muy lista y supo llevarlo muy bien.
- ¿Una mujer que le guste?
- Inés Sastre: guapa y elegante. Dicen que me parezco un poco...
- Hay quien defiende que estos concursos denigran a la mujer.
- Respeto las opiniones que son respetuosas. Pero no lo creo.
- Si le pregunto sus medidas, ¿soy un machista?
- Parece una pregunta inevitable para una miss. Mido 83, 60, 91.
- Contrarresto: ¿el último libro?
- Ella tan amada, de Melania Mazzucco. Y disfruto con las novelas de Agatha
Christie.
- Más tópicos: ¿tiene novio?
- Sí, un chico riojano que me comprende y me apoya en lo que hago.
- ¿Y cómo le gustan los hombres?
- Como él: sinceros y con buen fondo. El físico es secundario.
Aunque mi novio es muy guapo...
- ¿Qué le gusta y qué le disgusta de San Sebastián?
- Es bonita y la gente es muy acogedora. La noche es un poco sosa.
- De la Real, ¿qué decimos?
- No la sigo, pero soy txuri-urdin.
- ¿Sus otros placeres?
- Toco el oboe. Me queda un año para terminar el grado medio.
- ¿Un deseo para el 2009?
- Que desaparezca la violencia doméstica. Estoy muy sensibilizada con
los problemas sociales: trabajé en prácticas en un piso de acogida
durante un tiempo.
- Hace mucho que no lo pregunto, pero es año nuevo y lo recobro: ¿vascos,
tiene remedio lo nuestro?
- Hay que mantener la esperanza en todos los órdenes de la vida. Veremos
la paz, claro que sí.
Inés Sastre fue la madrina de un acto benéfico organizado por
la firma Lancôme, de la que es imagen desde hace varios años.
Para la ocasión la modelo lució su imagen más retro con
un vestidito de inspiración sesentera en malva y rojo.
Magnífica exposición del fotógrafo leonés García-Alix
en el Reina Sofía, de Madrid
JOSÉ ANGEL BARRUECO. Para quien esté de paso
en Madrid, o viva allí, resulta indispensable acudir a la muestra de
fotografías "De donde no se vuelve", del leonés Alberto García-Alix,
en el Museo Nacional Reina Sofía. Fui a verla el domingo pasado, tras
un tiempo aplazando la visita. Era de mañana y hacía fresco en
la calle. Desde jóvenes hasta señoras, todos miraban los retratos
con respeto y admiración. García-Alix, poeta de la imagen, construye
y reinterpreta mundos en blanco y negro que a mí me recuerdan un poco
a los de la fotógrafa Diane Arbus, pues ambos son capaces de hallar
belleza en la miseria, en la fealdad, en la cicatriz y en el llanto.
Alberto García-Alix es, además, un hombre capaz de desnudar a sus
retratados y de autorretratarse desnudo. Y no me estoy refiriendo al desnudo
físico (aunque es uno de los rasgos de la muestra: mujeres de piernas
abiertas, enseñando sus sonrisas verticales; hombres desnudos de cintura
para abajo, sin pudor a mostrar el falo; chicas con los senos al descubierto,
en medio de una jungla indescifrable de tatuajes), sino al desnudo emocional,
que es más valiente: yonquis metiéndose un pico, con la jeringa
en la mano y las venas ya molidas; parejas del arroyo enseñando su amor;
heridas con sangre fresca y cicatrices de batallas inconfesables; niños
madurando antes de tiempo; gente con enfermedades; gente de mirada chulesca,
o de mirada herida, o de mirada asesina, o de mirada lastimosa. Hay en la muestra
un paseo por el abismo de los años ochenta: por los drogadictos poetas,
por el tiempo de la jeringuilla y el caballo, por la estética de la movida
madrileña. En los retratos está Inés Sastre,
bella en blanco y negro. Está Camarón de la Isla: su rostro y también sus
manos en detalle. Están Eduardo Haro y El Angel, como ángeles caídos
(no es un juego de palabras). Es imposible ya conseguir "Los planos de la demolición",
el libro de poemas de El Angel que hoy se cotiza en alguna librería de
viejo a unos cincuenta euros o más. Hay un desfile emotivo de tatuajes
y anillos, pendientes y calaveras, camisas de muertas, condones usados, pies
de cadáveres con la etiqueta, de yonquis, actrices porno, prostitutas,
moteros, dealers y canallas. Están los cielos de Madrid o de Pekín.
Las fachadas de edificios abandonados o que parecen abandonados. Los árboles
de ramas que anuncian "la entrada al purgatorio". Porque, si este fotógrafo
es un maestro con la cámara, también brilla su talento en la elección
de títulos.
Se palpa el dolor en estas fotos. García-Alix siente cariño y respeto
por sus personajes. Se nota en cada imagen. Pero puede que las más duras
sean aquellas en las que él se retrata a sí mismo: con una herida
reciente en torno al estómago, con un dedo vendado, con sangre en la cara,
con una careta y el cuerpo desnudo mientras orina. En las que retrata los lugares
donde ha vivido: habitaciones que tenían, junto a la cama, el váter
y el lavabo; cocinas donde reina la cochambre, que parecen salidas de algún
infierno jamás olvidado; cuchitriles de otra época. ¿Y qué decir
de su rostro? Prematuramente envejecido, con cada arruga y cada tatuaje contando
una historia, diciendo que no ha sido un camino de rosas, con mucha tristeza
en los ojos, la tristeza de quien ha descendido a los infiernos y ha regresado
con su cámara y su poesía en las manos. Al salir de la exposición
fuimos a La Central, la librería del Reina Sofía y uno de mis locales
de cabecera. Por allí estaba Agustín Fernández Mallo. Entré para
echarle otro vistazo a "Moriremos mirando", el libro de textos de García-Alix,
pero un tipo se llevaba ya el último ejemplar. Lo acaban de editar.
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Si el arte tiene algo que ver con la emoción, la belleza y la verdad,
el documental De donde no se vuelve, realizado por Alberto García-Alix
(León, 1956), es una obra maestra. En 40 minutos, el fotógrafo
realiza un recorrido sincero y arriesgado por toda una obra vinculada a los
momentos más importantes de su vida. Ese documental es la pieza angular
de la exposición "introspectiva" que hasta el 14 de febrero se puede
ver en el Museo Reina Sofía (www.museoreinasofia.es).
La exposición reúne obras realizadas entre 1976 y 2008 (la mayor
parte inéditas), en las que se mezclan imágenes de diferentes épocas
y formatos. El artista, Alberto García-Alix, es el responsable de la
selección de todo el material que se exhibe, una colección de
fotografías en las que predominan los autorretratos del artista. Y ello
no es por razones de narcisismo o protagonismo. "No he querido una exposición
retrospectiva ni antológica. Es una introspectiva porque a partir de
lo que se expone, casi 200 fotografías, hablo de mí mismo. Me
seducía la idea de presentar mi obra a partir de fotografías
que ya estaban hechas. El reto era construir visualmente toda una historia:
la mía".
Manuel Borja-Villel, director del Reina Sofía, define la exposición
como una suma de tensiones. "Creo que la tensión intrínseca en
su obra está en la necesidad de encontrarse a sí mismo. En sus
formatos cuadrados con rostros en blanco y negro hay un magistral retrato de
su generación". Y la generación de García-Alix es la de
aquellos que en la década de los setenta y ochenta se aventuraban a
participar con todo lo desconocido. En esos mundos nuevos, las drogas tuvieron
un papel fundamental. Eran sinónimo de modernidad. Y, entre todas ellas,
la heroína era la reina.
En la primera sala del recorrido de la exposición, una cartela advierte
que las fotografías "pueden herir la sensibilidad del espectador". La
verdad es más que herir, muchas de las fotografías dejan helado
al visitante. Tanto las ya vistas como las nunca expuestas. Se mezclan los
personajes conocidos con los anónimos: Ana Curra, el dealer, Camarón,
Inés Sastre, la pareja de bickers, Fernando, Jacobo... Muchos
autorretratos del autor y permanente fascinación visual por la aguja.
Pero si el recorrido por las fotografías emociona, el documental que
sirve de núcleo de la muestra produce escalofríos. Tanto por
su contundencia como por su absoluta sinceridad. El guión, dirección
y narración son del propio García-Alix. Es un recorrido por la
memoria en el que el narrador parte de un viaje a Pekín. "Por ninguna
causa especial. Viajé allí por una propuesta de exposición.
Me impresionó esa nueva arquitectura", cuenta el fotógrafo. "Las
torres altísimas eran rascacielos cargados de nichos, algo muy fuerte
de contemplar.
El diseño de joyas ha unido a Verónica Blume y a la hermana
de Inés Sastre. A la primera en su faceta de modelo y a la segunda como
diseñadora. El artífice de este cocktail de lujo y glamour es
la firma Cristian Lay, de capital cien por cien español y punta de lanza
en la fabricación de bisutería y joyería con presencia
dentro y fuera de nuestras fronteras.
Candela Sastre era una brillante abogada que un día descubrió que
lo suyo era el diseño. Se puso manos a la obra para convertir los sueños
en realidad y empezó a estudiar gemología. No fue fácil,
pues este cambio profesional coincidió con la separación de su
marido, con quien guarda una estupenda relación por el bien de sus dos
hijos, un niño y una niña que le sirven de fuente de inspiración
creativa.
Hija de padre alemán y madre uruguaya, Verónica Blume se ha criado
entre varias culturas. En 1993, y con tan sólo 16 años, fue la
ganadora del concurso Supermodel of the world. Desde entonces ha trabajado para
firmas tan importantes como Chanel, Calvin Klein, Revlon o Don Algodón.
Camaleónica y versátil, expresiva y sugerente, responsable y puntual,
Verónica lo mismo desfila en las mejores pasarelas que se pone bajo el
objetivo del fotógrafo más prestigioso. Siempre atenta con la prensa,
esta guapa mujer no duda en dar la cara cuando la ocasión lo requiere,
como ocurrió cuando se separó del padre de su hijo. Con estos antecedentes
no es extraño que le llueven los contratos y que en su madurez como modelo
las principales firmas se la sigan disputando, como ahora ha ocurrido con Cristian
Lay.