| Un atractivo francés llamado Roman es quien le ha devuelto la
ilusión a Inés Sastre
Hace tiempo que Inés Sastre viene asegurando que el único
amor de su vida es su hijo Diego, de dos años, sin embargo, parece
que cupido ha llamado de nuevo a su puerta y la modelo, que se encuentra
disfrutando de sus vacaciones estivales en la urbanización de
Sotogrande, en Cádiz, no ha tenido reparos y ha mostrado con total
naturalidad que está de nuevo ilusionada.
El afortunado, muy apuesto, es francés y se llama Roman. Se encuentra
instalado en la casa de Inés desde el viernes 24 de junio y durante
todo el fin de semana no separó de ella, estando siempre pendiente
como un caballero. Además, se lleva de maravilla con su hijo,
con el que juega constantemente.
Durante sus almuerzos, sus paseos y sus charlas, se aprecia la alegría
de la también actriz y la complicidad que existe entre ambos.
Ella misma ha presentado a Roman a sus amigos, con los que han compartido
conversación e incluso alguna comida, aunque a ambos les agrada,
por lo felices que se les ve, compartir el mayor tiempo en pareja.
De aspecto más joven que Inés, Roman es bastante atractivo
y ofrece una imagen desenfadada pero chic. Amigo de la conversación,
se le veía encantado escuchando a la modelo y contándole
sus opiniones y experiencias.
Desde que Inés se separó de su marido, Alex Corrías,
se comentaron algunos nombres como posibles romances, pero sólo
la corta relación que mantuvo con el actor Gregory Reznik, también
francés, ha sido reconocida por ella.
Ahora, sin compromiso alguno que la ate, Inés no se esconde y
pasea tranquilamente por la playa o por las calles de la urbanización
con su nuevo novio, con quien se lo pasa genial y desde luego le hace
reír mucho. |