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Tuve una exnovia que se metió a modelo porno

Ahora os voy a contar una historia verídica, que sufrí en propias carnes hace unos años, y que me convenció de que nunca,nunca, pero nunca, se deben mezclar los negocios con el placer.

Cuando empecé en esto de la fotografía, tuve bastante suerte en no quedar como uno más de tantos aficionados que pululan por ahí deseando encontrar una buena oportunidad. Al poco de acabar los estudios me contrataron en una agencia de publicidad, y en esos primeros trabajos me dediqué a hacer anuncios, fotos de moda para niños, y algún que otro reportaje para casas de confección de vestidos de novia. Todo muy formal y convencional, sin nada escandaloso.

Pasado un tiempo, mis jefes pensaron que ya tenía bastante experiencia y que había demostrado mi valía, así que decidieron mandarme como corresponsal a varios desfiles de moda, no tanto como enviado oficial sino para recoger el ambiente de detrás de las bambalinas; allí conocí a bastantes top models, y no de una manera formal y estirada, sino siempre con risas y gran naturalidad, contándonos anécdotas divertidas y creando una especie de amistad.

Por aquel entonces yo tenía una novia, Nuria, que había conocido en la universidad. Aunque ella estudiaba para farmacéutica, no tardó en sentirse atraída por aquel mundillo de farándula que yo a veces frecuentaba, y me pidió que la dejara acompañarme como mi ayudante. Yo no vi problema en ello, y durante un tiempo anduvimos juntos de desfile en desfile, la verdad que pasándolo muy bien.

Una noche, tras una cena de trabajo con los jefes de la empresa, un colega se me acercó y me dijo que tenía que proponerme algo. Viendo que yo había prosperado y que estaba haciendo una buena carrera, me había sugerido para un trabajo algo especial, y quedaba ver si a mí me interesaba la propuesta. ¿Estaba dispuesto a ser el fotógrafo de una tira porno?

Me quedé un poco de piedra, porque pensaba que eso ya ni se hacía, pero me explicó que sí, que muchas revistas de adultos volvían a poner estas fotos de moda, y que además hacían furor en las páginas web porno. Al final me decidí a hacer el trabajo, pero entonces me acordé de Nuria. ¿Qué iba a hacer con ella, se lo contaría, la dejaría acompañarme, o iba a ocultarle el asunto?

Me pareció que ya éramos grandecitos para andarnos con mentiras y ocultamientos, así que me dirigí a ella y le pregunté si quería seguir siendo mi ayudante para este curro. Al principio no pareció muy convencida aunque finalmente me acompañó al trabajo, y de hecho estuvo todo el tiempo muy callada, incluso durante el regreso cuando la acompañé a casa. Pensé que ya no querría volver, así que decidí que no volvería a planteárselo, y que si volvía a surgir un trabajo semejante ni siquiera se lo diría.

Me surgieron más tiras porno para hacer, y durante un mes o así estuve trabajando y sólo vi a Nuria tres o cuatro veces, aunque no le comenté nada sobre el tema. No noté nada raro, la verdad, y eso sólo me demuestra que en realidad no estaba tan interesada en ella como creía, o me hubiera dado cuenta de que había gato encerrado. O tal vez no, quién sabe, puede que ella fuera muy buena ocultando cosas.

La cuestión es que, cuando llegué a la próxima sesión de fotos x, uno de mis compañeros fotografos salía de uno de los platós, y me contó que acababa de hacer una tira totalmente porno, con una tía que parecía que disfrutaba realmente con lo que hacía, montándose un trío como si tal cosa; estaba sorprendido, porque al parecer la chica había aparecido un par de semanas atrás de pronto, y había pedido que le hicieran una prueba como modelo. Y vaya si la había superado.

Cuando me mostró una muestra de las fotos en su cámara digital, me quedé de piedra: Nuria aparecía con cara de desatada, comiéndose una tranca mientras le metían una por detrás. ¿De verdad era esa mi novia, que había veces en las que ni siquiera quería follar con la luz encendida? Alucinaba en colores, y creo que hasta se me notó, aunque no hice mención ninguna a que la conocía.

Tan impactado estaba que ni siquiera fui capaz de enfrentarme a ella, y la dejé con un mensaje de texto. Ella no me contestó, ni tampoco me buscó, ni volvimos a coincidir en ninguno de los estudios en los que se hacían los trabajos xxx. Me consta que se hizo una modelo porno muy famosa, pero yo, en vez de sentir orgullo porque de alguna manera yo le descubrí aquel mundo, todavía no me he recuperado del impacto.